miércoles, 18 de octubre de 2017

Todo un gobernador militar


Entre la rara fauna de personajes que vivieron en nuestra ciudad, quizás los ejemplares más llamativos fueran los de los años de la guerra civil. Algunas historias de entonces, recordadas hoy día, se nos antojan insólitas, como se nos antojan insólitas algunas de aquellas autoridades que por aquí ejercieron mando en tiempos tan azarosos. Yo no sé si suele suceder esto en todas las guerras, por ser tiempos anormales en que el patriotismo, o la patriotería, o la forma de entender una cosa y otra crean fenómenos que en la vida normal llegan hasta dudarse que pudieran haber ocurrido. Yo viví aquello con ojos infantiles, pero recuerdo a algunos protagonistas de entonces, y hasta llego a dudar que todo aquello pueda haber ocurrido.
Lo que pudiéramos llamar el mando de la ciudad estaba a cargo de los gobernadores militares de entonces —por la emergencia de la guerra—, que en muchos casos supongo que llegaron a pensar que la provincia y la ciudad entera eran un verdadero cuartel. Los gobernadores civiles entonces, como el resto de las autoridades civiles, no pintaban nada.
Pues bien, entre los tipos que aquí ejercieron el mando de gobernador, existió un raro general llamado don Luis de Martín Pinillo y Blanco de Bustamante, que tenía la manía de que todos los cacereños y todos los que aquí vivían, lo fueran o no, tenían que saberse su nombre de carrerilla, saludarle e identificarle entre los muchos mandos militares que aquí existían, ya que esto era un cuartel general. El tal don Luis, aunque fuera de paisano, paraba a cualquier ciudadano y le preguntaba: “¿Usted sabe quien soy yo?”, y si el preguntado no sabía su nombre, mandaba detenerlo y acababa en la cárcel, por buenas componendas. A tales extremos llegó el asunto que las gentes se aprendieron la siguiente cuarteta:
“Si quieres andar tranquilo,
apréndete el consonante:
don Luis de Martín Pinillo
y Blanco de Bustamante”.
Puede que las gentes de hoy en día duden de que esto sucedía, pero así estuvieron las cosas.
Diario HOY, 6 de diciembre de 1983

NOTA.- El coronel Martín Pinillo cesó como Gobernador Militar de Cáceres el 5 de julio de 1937 (nota de Teófilo Amores).

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