viernes, 10 de noviembre de 2017

El "Café de Viena"


(Incluida en el libro “Ventanas a la Ciudad”)
Entre los viejos cafés desaparecidos de Cáceres, hay uno que casi siempre queda en el olvido, aunque fue quizás de los más importantes durante sus muchos años de existencia, que abarcaron desde principios de siglo hasta nuestros días en que desapareció.
Me refiero al “Café de Viena”, que estuvo en el número 16 de la calle de Pintores, ocupando todo el edificio y teniendo entrada también por la calle de Moret, donde ocupaba la totalidad del edificio ya que tenía amplios salones en los que se dieron muchas bodas, banquetes y actos sociales, puesto que este viejo café desapareció cuando, en el mismo edificio, se instaló el comercio de “Siro Gay”, donde ahora está el establecimiento “Saldos Arias”, que ocupa también todo el inmueble.
Precisamente en su fachada de la calle Moret, es donde se ha puesto recientemente, por error, la placa dedicada a Enrique el Cojo, indicando que nació allí, cuando allí no vivió más que la familia Municio, que fueron los fundadores del café y los propietarios del inmueble hasta que se los traspasaron, ya en nuestros días, a Siro Gay.
Este fue, con el de “Santa Catalina”, uno de los principales centros de reunión de Cáceres. Albergó las primeras tertulias literarias que aquí se hicieron y allí se reunieron, entre otros y en su juventud, los escritores Pedro de Lorenzo y Leocadio Mejías que precisamente, en su primera novela, que firmaron conjuntamente, titulada Santa Lila de la Luna, y Lola, en que se firmaban Viky y Kopolán, hacen una preciosa descripción del mencionado café y del propio Cáceres de su tiempo al que, por esas inquietudes juveniles llamaban Tristón del Tedio.
Su fundador fue don Carlos Municio Rodríguez, industrial de una familia que se asentó en Cáceres desde finales del siglo XVIII, venida de Sierra de Fuentes, y que dio individuos curiosos a la ciudad. Volviendo al café diremos que las primeras orquestas de cuerda que aquí se formaron, solían amenizar sus salones que muy posteriormente acogieron a los ganaderos, siendo el café más popular de esa calle, antes de que se fundara el “Jamec”, también desaparecido.
Diario HOY, 7 de junio de 1984

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