domingo, 3 de diciembre de 2017

Gramática parda


La gramática parda de nuestras gentes, tomada muchas veces de nuestras mejores novelas picarescas clásicas, como la “Historia de la vida del Buscón”, de Quevedo, aconsejaban aquello de “Hijo mío, tú arrímate siempre a la gente rica, porque aunque no te den nada, al menos no te quitarán lo poco que tienes, como suele hacer la gente progre si a ellos te juntas”. Desgarrador es el consejo pero sabio y cierto y aún de actualidad también en la política. Habría que hacer una trasposición de términos, pero hecha ésta, las cosas encajan a maravillas. Si identificamos los “ricos” del refrán con la derecha y los “pobres” con la izquierda, y el ente a que se aconseja es nuestra propia región, veremos que el refrán se ha cumplido. No es que la derecha nos haya dado mucho, pero al menos no se atrevió a quitarnos las poquitas cosas que tenia la región más pobre de España. Ha sido la izquierda, la Administración socialista, la que nos ha quitado el obsoleto, renqueante y viejo tren que teníamos pero que, bueno o malo, era el único que disfrutábamos. La derecha no se hubiera atrevido a hacerlo, porque la izquierda ahora en el poder, la hubiera puesto a parir echándole en cara que ello era un expolio a la región más pobre y más necesitada de ayuda, no por defendernos, sino para hacer la pascua a los otros y tener algo más que echarles en cara. Tristemente así es la vida y los peores en sus decisiones suelen ser los “ricos nuevos” que no quieren ya conocer ni defender a los más necesitados, porque quizás les recuerden sus malos tiempos.
Tampoco son generosos como el bandido de los romances, que existe sólo en los romances, aquí se le quita al pobre para dar más al rico, dígase lo que se diga.
Diario HOY, 11 de enero de 1985

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